Anoche soñé con vos, no se porque me entusiasmo tanto, sabemos que siempre sos un invitado a mis sueños, últimamente no tan habitué como antes, pero de igual modo, siempre te invitó, una vez por semana venís.
Tu lugar de ayer era el de mandarme, me ordenabas, y yo... como siempre hacía. Hice lo que me pediste aunque no me tocaras ni una vez, eras de lo mas distante que puede haber. Típico... siempre vos, histérico mio, ocupando otros cuerpos, otros rostros, otros personajes te caracterizaste por ser distante, por ser... Inalcanzable, y ni decirte como me gustaba tu posición. Yo completamente vulnerable, cumpliendo con tus antojos: "Si, así"; "No, no hagas eso"; "Cuando yo quiera, ya no" fue tan real, tan vivido, porque así tal cual en mi sueño sos siempre. Me desperté creyéndote al lado mio, pero por supuesto mi sonrisa se borró rápidamente, no estabas, no estas, y por lo que se... No estarás. Triste ¿no?.
Tuviste de mi lo que quisiste, hice hasta en sueños lo que jamás haría, y... de nada sirvió. Seguís así, inalcanzable, intocable, como te prefiero. De cerca me haces mas daño todavía.
¿Donde quedó mi fe? ¿Donde quedó mi inocencia, mis ganas de creer que todo iba a estar bien? ¿Donde perdí mi dignidad? ¿En que momento de contemplarte con adoración a unos bancos de distancia tropecé con tu peor lado? ¿Donde estas Dios ahora? Estoy clamando para que me ayudes, rescatame porque yo, yo no puedo.
Quiero ayudarme, y no puedo. ¿Donde quedé yo?.
Cúmulo de cosas y una noche de sueños líquidos, nada mas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario