martes, 11 de septiembre de 2012

Sin título

Ella ya estaba acostumbrada a ese calor, a el peso que significaba, a la sensación que no tenía fin. A dormir con la costumbre. A no sentir frío. Es una sensación muy particular, que cuando la tenía constantemente no la apreciaba, no la pensaba con un fin, un final que esperaba detrás de cada esquina. Pero es obvia la respuesta: El final llegó, como todo en la vida. Y es que para ella eso fue lo mas difícil, y doloroso, lo que con el tiempo no paraba de sangrar pero ¿por qué? ¿por qué algo tan básico como caminar de la mano con alguien o estar sentada con su mano en la suya, en su falda en sus piernas no era algo que pudiera su
perar?. Quizás porque es pertenencia, porque es andar por la vida haciendo el amor, mostrándole al mundo que se puede sonreír a cualquier adversidad. Que cuando esa mano se cerraba sobre la suya ya no había lugar a planteo o cuestionamiento alguno. Eso la movió a... a buscar ese calor nuevamente, a confiar por error, a permitirse enredarse, atarse, anudarse y cortar y arrancar lazos para salir de ahí. Y así andaba por la vida, caminando y trastabillando, tropezando varias veces con las mismas piedras cuando lo vio. Sintió y supo que se inclinaba en esa dirección, todo de ella la movía en la dirección de él, los pies se movían a su encuentro. Él de pie en el camino, observaba todo como espectador de lujo, en un sitio privilegiado, aunque evidenciaba que no sentía ese impulso de ir donde ella; aunque tampoco finalmente se distanciaba. Ella entendía encontrar todo eso nuevamente: el calor del agarre de su mano, el peso de entrelazar sus dedos, el calor, el no sentir más las manos heladas por un tiempo largo al menos para ella. Vio que un poco de lo que quería para sí estaba ahí, ahí parado observando el desarrollo de la situación, quizás viendo la resolución del conflicto interno que ella llevaba consigo misma. Ella ya no podía detenerse, no podía parar sus pasos. Ningún obstáculo podría frenarla, execpto... ella misma, y ahí estaba en forma de abismo cortando el camino, separando siendo fin. Él ahí, ella acá y ninguna forma de pasar de por medio. Ahora ambos siendo espectadores de lo que no se podía juntar, otra forma gráfica de expresar que el agua y el aceite no se juntan, ¿quizás?.

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