martes, 16 de septiembre de 2014

A veces me sorprendo a mi misma aterrada en la cama, abro los ojos y me invade la sensacion de que sigo siendo la persona infeliz y gris que fui; que sigo con esa adiccion y manía que me hizo tocar fondo, no me dedico a culpar a la gente, todos en nuestra medida somos responsables de lo que somos y de las buenas o malas decisiones que tomamos, solo que creo algunos somos revolver y otros bala, y al juntarnos es obvio lo que pasa. Nunca había usado esa analogía, nunca lo había pensado, y acá estoy por supuesto contradiciendome otra vez, porque sino de seguro no sería yo. Yo definitivamente soy un revolver y me dediqué durante años a buscar lo que mas daño me hiciera, ¿por qué? simplemente porque no me quería y porque necesitaba de eso. Necesitaba sentir en los demás que era útil para algo. Entonces me dediqué a ser objeto de necesidades y gustos ajenos, así de pronto recibía mil llamadas y mensajes a deshoras, y de pronto ya no me vi en necesidad de pagar siquiera una cerveza cuando salía a bailar, sin embargo la sensación era siempre la misma, la furia siempre fue conmigo. Todavía me sorprendo cuando durmiendo con él a veces no se de quien son los brazos que me envuelven, siento que irradia amor y sin embargo a veces tampoco creo eso. Entre que el cerebro no termina de reaccionar siento que los años volvieron atrás y que otra vez soy objeto, cuando entiendo que no es asi, esa que era se ríe de mi recordándome que aunque no quiera siempre voy a tener vestigios de ella. Que siempre voy a ser la de las salidas los sábados, y que tomaba hasta quedar inconsciente; claro que busco mis diferencias, mi pelo es mucho mas largo, es de otro color, llevo un anillo de compromiso en las manos, jamás me pinto las uñas, desde ella hasta hoy me resfríe mil veces, y hasta tuve una cirugía menor, ella tiene los ojos cansados, y tristes y casi que a simple vista se nota que es un revolver. No tiene tantas aspiraciones como cree, ella debe años en la facutad yo solo 3 materias, no soy ella, no me parezco, vive dentro mío pero ya no existe, es un pésimo recuerdo de un lugar infernal al que nunca mas quiero volver. Mas fuerte me abrazo a mi novio, él me aprieta entre sus brazos, me hace sentir segura. Puedo dormir nuevamente.

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